Una lucha a medias

Cuando éramos un poco más jóvenes pasábamos el día hablando de aquellas cosas de las cuales estábamos en “contra”, íbamos a las protestas, defendíamos nuestra manera de pensar con uñas y dientes. No queríamos la guerra, odiábamos el racismo y la división de países solo por banderas e idiomas, estábamos en contra del sistema y del político.

Cinco o seis años más tarde todo ha cambiado. Poco a poco nos hemos convertido en lo que siempre criticamos; una marioneta más del estado. En ocasiones ni siquiera nos podemos a analizar lo que pasa en el país, porque ya la cajita de imágenes te embruteció y solo vez lo que hechos te muestran porque ahora esa es tu realidad. ¿Qué pasó con el odio al racista? Cuando ahora a tu vocabulario se añadieron frases como: “Jodio’ dominicano”, “Este cabrón no es más bruto, porque no es más negro”. ¿Qué pasó con ese odio a las filas partidistas? Cuando ahora ves tu isla solo pintada de rojo o azul. ¿Qué pasó con la equidad? ¿Qué pasó con el odio contra la homofobia? ¿En qué quedaron las promesas a esos hijos imaginados de dejarle un mejor país?

Reconozco que las cosas en el país están cambiando con el paso de los años y que nosotros al ir creciendo maduramos cada vez más, pero eso no es una excusa válida para ser uno más. No me refiero a que te pases los días recalcando tu manera de pensar, pero sí que la tengas presente al momento de volver a caer en el círculo. Recuerda que lo único que está contigo toda la vida es tu manera de pensar y la satisfacción de que luchaste por ello hasta las últimas consecuencias independientemente la manera que fuese.

-Petra Martínez

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Este pequeño desahogo / critica fue publicado por primera vez en “El balcón de Petra” el 4 de mayo de 2008. Si te gustó, dale un vistazo al resto en wwww.elbalcondepetra.blogspot.com

Quisiera añadir que ayer se aprobó la Junta de Control Fiscal para Puerto Rico, la llamada “Promesa”. Volvimos a hacer colonia. Ahora es momento de apagar el televisor y salir a la calle a luchar, por ti, por mí, por nuestros padres y abuelos que no entienden qué pasa, por los niños, porque esta isla y su gente tiene mucho que dar y no podemos dejar que nos pisoteen. Sal a la calle, protesta, grita, marcha, pero, sobre todo, piensa. Es nuestro momento de unirnos y defender lo que muchos llamamos Patria.

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Recuerdos

Me prometí que no escribiría de ti,
y no lo haré.

Pero hay que recordar para no repetir,
hay que recordar para perdonar,
hay que recordar para anticipar el fin.

Nunca hubo un nosotros en tiempo futuro.
Nunca fuimos el plural de la primera persona gramatical.
porque detrás de tantos nunca,
se escondía un siempre lo supe.

Recuerdo el primer beso,
lo recuerdo como sello que marcaba el comienzo del fin.
Recuerdo largas conversaciones,
recuerdo risas,
recuerdo como tal perfección jamás llegó a nada.

Me prometí que no escribiría de ti,
y no lo haré.
pero hay que recordar para no repetir.

Escribo de mí,
de cómo me siento.
Recuerdo para no repetir.

Soy feliz

Nunca pensé decir esa frase sinceramente. Debo admitir que me he recuperado, que he aprendido a amarme, a perdonar y lo más importante, he aprendido a valorar cada instante. Hace algunos años escribí una lista de cosas que me proponía realizar durante el año, recuerdo que, entre esa lista sin fin, se encontraba sonreír más. El 2016 llegó hace 6 meses y con él una avalancha de sonrisas. Amo esta etapa, la disfruto, no me avergüenza decir a viva voz mis ideas, sueños o lo que siento. La vida me ha inyectado una buena dosis de vida, de esperanza, de energía, de buenos amigos, de amor… Sin duda he aprendido el verdadero significado de la palabra “libertad”.

Gracias a los que están, a los que se preocupan, a los que buscan cualquier excusa para tomar café, a los que llaman, a los que preguntan qué necesitas, a los que provocan sonrisas, a los que provocan nervios, a los que dan abrazos, a los que cambian el significado del verbo besar, a los que erizan la piel con una mirada, lo que con cada detalle hacen tu día uno especial, a los que nunca dicen no, a los que se prestan para cualquier aventura, en fin, gracias a ustedes por  devolverme la ganas de sonreír, de vivir, de crecer, de querer…