Dos mil dieciséis

Gracias por aquellos que prometieron estar en las buenas, pero en las malas nunca llegaron, aunque los necesité.

Gracias por los amores efímeros, que me enseñaron a darle valor a los instantes y todavía me sacan sonrisas sinceras.

Gracias por lo nuevo y viejo, por lo bueno y lo malo.

Gracias por la salud, el trabajo y por permitirme gozar mucho más el ser mamá de un niño tan peculiar.

Gracias por las bodas, el baile, el alcohol y las drogas.

 Gracias por las novias de mis amigos que se convirtieron en hermanas, confidentes y asesoras de moda.

Gracias por la oportunidad de conocer más.

Gracias por los libros que leí y por lo que llegaron que aún no leo.

Gracias por los abrazos, los besos y por esos mensajes de texto llenos de cariño.

En fin, GRACIAS.

2017, espero que traigas sabrosura pura, mucha alegría, amor, amistades, momentos, sexo, café, libros, dame de to’ que yo quiero seguir pasándola tropical aquí o en Pekín, pero con los míos.

Anuncios